...Y Matilde siguió pastando.
Una noche de invierno, Matilde de 20 años, después de haber pasado la tarde fumando hierba en la casa de sus amigos, cae en un sueño profundo... Tirados en la alfombra, a su lado estaban cinco jóvenes estudiantes de Ciencias de la Comunicación igual que ella. Para Matilde el tiempo aún era lento, la boca se le hacía agua constantemente y sus músculos estaban tan relajados que permanecía con la misma risa idiota e inconciente desde hacía quince minutos; nuestra Matilde no sabía si estaba dormida o despierta, si le estaban contando lo que estaba imaginando o si solamente estaba pensando, pero como yo soy testigo de que en ese momento Matilde estaba dormida, puedo decirles que ella estaba soñando.
Matilde comenzó a ver un montón de chiquillos sentados en un aula tan amplia que podía hacer rugir hasta la más discreta flatulencia, pero lo que más le llamó la atención de ese cuadro, fue el casi completo silencio que, de no haber sido por un eco constante de teclas, hubiese sido total. Matilde comenzó a contemplar el panorama:
No había un solo libro en aquél salón, y en los escritorios, en lugar de cuadernos habían teclados, lápices y pantallas digitales, sin embargo, lo más sorprendente fue cuando el maestro se levantó de su escritorio, oprimió un botón que interrumpió la señal en todas las pantallas, y según Matilde, dijo con voz chillona... -Mañana hay exámen- caminó hacia el primer niño de la fila, le levantó la parte trasera del cuello de la camisa y le insertó un dispositivo USB, cuando el aparatejo encnendió una luz roja, el profesor lo retiró y continuó el mismo procedimiento con el niño siguiente, y el siguiente, y el siguiente, y el siguiente.
Un fuerte sobresalto fué lo que despertó a Matilde, así como cuando sueñas que caes a un abismo, y en cuanto abrió los ojos se dio cuenta de que estaba de vuelta al mismo mundo aburrido de siempre, observó a su alrededor y vió que la computadora aún estaba encendida, aunque los colores del protector de pantalla ya no eran tan ...brillantes. Matilde se levantó del suelo y se sentó frente al monitor, tecleó "Röyksopp", pulsó "search", y después "download". Listo, Matilde ya tenía más música para viajar, inmediatamente después abrió un programa que no recuerdo su nombre; pero no importa, apareció un recuadro gris en el que tecleó: matild_64@hotmail.com, posteriormente introdujo su contraseña: sequemaronlosfrijoles, y en once segundos Matilde ya estaba platicando con Martín:
-Ke onda viejo, entonces me traes más hierba?
-Claro, claro, no más que ésta si está regañona mi Mati, ..no le hace?
-Jahahaha mejor viejo (6)
...Después de tres minutos Martín hizo la entrega y Matilde siguió pastando.